Me encanta la sensación de montarme en mi carro y manejarlo, aunque sea unas pocas cuadras, mientras los médicos me dejan volver a hacerlo. Ahora sueño en las noches son con él. ¿Será porque me lo prohibieron que ahora lo tengo metido hasta en mis momentos más íntimos? No sé, pero con él me quedo. ¿Podría ser que un carro pueda relevar la sensación de una mala experiencia con una persona?, Claro que sí. Tu carro, te lleva, te espera, te trae, te acompaña a todas partes y además te salva de quedarte en lugares en los que no quieres estar. Con él a diferencia de mis relaciones, me gusta la sensación de acelerar y frenar bruscamente.
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